«Que digan dónde están», reclamo de memoria completa en Corrientes

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Fue una marcha de rechazo a las versiones que hacen apología del terrorismo de Estado relativizando la crueldad que se practicó en los centros clandestinos de detención durante la dictadura.

«Que digan dónde están» fue la consigna pintada en una bandera que tenía bordados los nombres de la mayoría de los desaparecidos correntinos a manos de los grupos de tareas de la dictadura cívico-militar que comenzó en 1976. Ese fue el reclamo que sintetiza el cinismo con el que los apologistas del terrorismo de Estado quieren borrar de la memoria colectiva, porque solo si se sabe dónde están los 30.000 desaparecidos, entre ellos los cientos de bebés robados a las madres secuestradas, torturadas, violadas y asesinadas en los centros clandestinos de detención.

La bandera que se colocó cuidadosamente frente al espacio de la memoria que funciona en el mismo lugar donde estuvo asentado un centro clandestino de detención, tortura y asesinato fue bordada la noche anterior por mujeres y niños a modo de pedagogía de la memoria.

CARTELES CONTRA LA POSIBLE ENAJENACIÓN DEL RI9.

La de ayer fue la marcha de recordación al cumplirse medio siglo del golpe de Estado que fue tan criminal que la sociedad argentina dijo nunca más gobiernos dictatoriales que, para imponer un plan económico de exclusión hambre y muerte, recurre a los métodos más sanguinarios que se conocían hasta entonces.

La marcha comenzó con la concentración de dirigentes políticos, sociales, gremialistas de los más diversos sectores sobre la Costanera General San Martín en el anfiteatro José Hernández de la capital correntina y desde allí se dirigió hasta la sede militar donde esperaban activistas por los derechos humanos de mayor edad frente al improvisado escenario desde donde se leyeron las consignas que motivaron la convocatoria.

Los organizadores también explicaron que ante «la ola de reivindicación del terrorismo de Estado que se manifiesta por los más diversos canales es necesario anteponer la verdad histórica que no es otra que hubo crímenes de lesa humanidad y que sus autores materiales y mediatos deben ser perseguidos por la Justicia y condenados como ocurrió con los integrantes de las juntas militares».

Testimonio

En la tarima que sirvió de escenario se ubicaron familiares y sobrevivientes de las mazmorras. Uno de ellos, el periodista Luis Alarcón, ofreció su testimonio. Fue detenido cuando era estudiante secundario y fue liberado y pudo reconstruir su vida.

IMÁGENES PARA NO OLVIDAR A LOS DESAPARECIDOS.

Fue secuestrado el 27 de mayo de 1976 mientras trabajaba en un diario y llevado a un centro clandestino de detención.

Pasó siete años y medio preso recorriendo distintas cárceles del país: Resistencia, Villa Devoto, La Plata y Rawson, donde recuperó la libertad el 12 de diciembre de 1983.

Durante ese tiempo sufrió torturas, acusaciones falsas y fue sometido a un consejo de guerra.

UN RECLAMO CON ROSTROS.

Tras su liberación logró reinsertarse en el periodismo en Corrientes donde trabajó hasta su jubilación.

«Es importantísimo mantener viva la memoria porque aún hoy se intenta hacer creer que es otra historia», reflexionó. «En 1976 estalló un golpe genocida que hizo desaparecer personas, robó niños y esos hechos no pueden negarse», cerró su diálogo.

Fuente: Época

Autor: Portal Corrientes

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